Antecedentes

Hace casi 55 años, un médico mexicano quien es cirujano pediatra y uno de los pioneros en la especialidad en su patria (actualmente en activo), con estupor observaba el inusual incremento de los recién nacidos circuncisos y no sólo de los de esta etapa vita, sino también de los niños en edad escolar.

Gran parte de ello fue a partir de la aparición en el mercado de pequeñas campanas fabricadas inicialmente de metal (Gomco bell) y más tarde de plástico. Por medio de ellas, la circuncisión fue rutinaria e indiscriminadamente realizada en pequeñines en una cantidad nunca antes vista. Uno de los países más afectados por ésta pseudo científica y equívoca técnica lo fue sin lugar a duda, el país de los Estados Unidos. Debido a la cercanía e intercambio científico entre ambos países, México se vio involucrado rápidamente.

Esta mutilación parcial, la cual es estigmatizante (porque se extirpa una parte sana del cuerpo humano como lo es el prepucio en el 100% de los casos) y la cual retira una porción muy útil, era efectuada bajo los pretextos de conseguir la higiene que evitaría los cánceres y en lo particular el cérvico-uterino, las infecciones urinarias y el VHI. En verdad que su práctica carente de los conocimientos que actualmente al respecto se tienen y por los cuales se han derrumbado tales criterios equivocados propiciaron los ilícitos y la ganancia en el comercio humano.

El profesor Straffon, quién al mismo tiempo era Jefe de Servicio en dos muy importantes hospitales de concentración de la ciudad de México (Hospital Central Militar y Centro Médico La Raza, del que por cierto en éste último fue el fundador de la cirugía pediátrica en el Instituto Mexicano del Seguro Social), y al mismo tiempo era docente de la especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Escuela Médico Militar y en la Escuela de Medicina del Instituto Politécnico Nacional, estuvo absorto y sorprendido con el abuso injustificado de las circuncisiones, así como de sus frecuentes y graves complicaciones.

En el mundo científico de aquel entonces las voces de los médicos de gran prestigio y fama avalaban la práctica de la circuncisión y no sólo ellos, sino también los artículos publicados en revistas de alta reputación, apagaban la voz disidente del Dr. Straffon la cual era una prédica en el desierto. Sus artículos enviados a connotadas revistas fueron rechazados por ser largos o por falta de espacio. Al mismo tiempo sus controversiales argumentos que se originaban por sus investigaciones eran motivo del alejamiento de muy queridas personas.

A despecho de tales dificultades tristes y deseando proteger al niño, integralmente continuaba sus investigaciones tendientes a demostrar incontrovertiblemente lo innecesario y perjudicial del recurso. El recolectó cientos de citas bibliográficas de la mayor parte del mundo y con insistencia investigaba en los campos de la antropofilogenética, embriología, anatomía, histología, fisiología, deontología, cirugía, psiquiatría, neonatología, higiene, venereología, teología, jurisprudencia, sexología y otros; además el escuchaba criterios en pro o en contra emanados de distinguidas personalidades. Investigó original y rudimentariamente en el laboratorio de fisiología de aquel entonces el manguito prepucial, el cual no es simplemente foreskin (piel anterior), pielecita, colgajito o remanente. Con muy restringidos insumos (pletismógrafo, condones, jeringas, llantas de bicicleta y otros adminículos) indagó algunos factores involucrados con la tumescencia fálica, e hipotéticamente sugirió cuán importante resulta el prepucio en la erección peneana. Así mismo recolectó cerca de un ciento de muestras de cubiertas prepuciales de cadáveres de fetos, jóvenes, adultos y de ancianos, comprobando con la ayuda del anatomopatólogo Vargas de la Cruz y haciendo uso de la incipiente microscopía electrónica, que el prepucio está constituido en lo fundamental por músculo liso de contexturación plexiforme (¿cómo esfínter?), aunque eso si, recubierto por piel y mucosa (dartos Straffon-Vargas de la Cruz). Se adentró en teología encontrando que a pesar de que Dios Jesucristo fue circuncidado por su ascendencia judaica, la circuncisión fue proscrita en la liturgia cristiana y en su lugar se instauró el bautismo. Abrevó en los Derechos Universales del Hombre y posteriormente, ellos lo inspirarían ya como fundador de la ANPREN a redactar, proclamar y difundir los Derechos Humanos del Recién Nacido con sus 16 protocolos perfectibles. Profundizó en legislaciones y códigos y externa la opinión de que a quién practicare la circuncisión se le debería de imponer una penalidad (lesiones contra la integridad corporal). Intencionalmente observó los genitales de cientos de desnudos de escultores y pintores egregios exhibidos en museos de todas partes del mundo, quienes en sus obras nunca pintaron o esculpieron un cuerpo humano sin su prepucio, lo que agrega a las funciones del prepucio el de la estética. Ha propuesto también como hipótesis de trabajo que el prepucio actúa ya desde la vida intrauterina como un esfínter que evita el reflujo amniótico a las vías urinarias superiores. Concede decenas de letras para cincelar el que si Dios, la naturaleza o la vida ha conservado al prepucio a través de los milenios como tal, sin una sola modificación, es sencillamente porque es un elemento orgánico indispensable.

El profesor Straffon ha viajado llevando consigo panfletos informativos y dando pláticas al respecto. Sus viajes le han servido para enriquecer sus conocimientos e intercambiar experiencias sobre todo lo relacionado con el prepucio. Sus indagaciones profundas en el transcurso de los años han producido una verdadera revolución contra algunas aseveraciones de la medicina misma, la cuales se tenían como verdades indiscutibles sobre este tema y al mismo tiempo sus trabajos, papeles, boletines y textos lo condujeron a publicar la primera monografía que sobre el prepucio existe y que ahora, única, cursa en la 5ª edición actualizada y la cual desemboca en la comprobación de que el prepucio es un elemento orgánico que debe ser siempre preservado y el cual se asemeja con las justas reservas a las funciones que ostentan, por ejemplo, los párpados, los labios, las uñas, la nariz y los pabellones auriculares.

No contento con seguir contribuyendo directa e indirectamente a abatir la circuncisión rutinaria e indistinta del niño y sobre todo a la del neonato, ha dirigido miles de comunicaciones a distinguidos médicos y principalmente a pediatras, cirujanos pediatras, obstetras, urólogos, sociedades médicas, universidades, librerías, revistas médicas nacionales y extranjeras (Journal of Pediatric Surgery, New England Journal of Medicine, Pediatrics, Lancet, O.M.S., O.P.S., UNICEF y etc.), con lo cual existe la posibilidad que haya contribuido a disminuir la circuncisión en los Estados Unidos en un 15 % o 25% en el año 1985. El Prof. Straffon idea, practica y enseña desde aproximadamente 45 años la técnica de SINEQUIOTOMÍA PREPUCIAL o simplemente de SINEQUIOTOMÍA, como abreviadamente es conocida en el medio pediátrico. Este original y moderno procedimiento que se realiza después de los 3 meses de edad, sin mutilación alguna, consiste en lo fundamental en que después de liberar el surco balanoprepucial de sus adhesiones fisiológicas, en ampliar, distender y expandir el dartos prepucial hasta conseguir el libre y fácil ascenso y descenso del mismo. Con la SINEQUIOTOMÍA no sólo se consigue preservar el prepucio sino como también el iniciar la Higiene Genital Temprana (HGT).

El autor, después de varias ejecuciones de su técnica, consiguió al fin obtener el diseño de la Pinza de Sinequiotomía, de extremo abultado y punta roma y mediante la cual es posible distender vigorosa y gentilmente, en todas direcciones, la cubierta prepucial sin ocasionar laceraciones de su mucosa. Insiste a quienes, con el propósito de evitar la circuncisión, echan mano de la cánula, del termómetro o el estilete con el fin exclusivo de liberar las adherencias fisiológicas prepuciales olvidándose de lo más importante que resulta de la ampliación y distensión del dartos, a que nunca lo hagan. Estas maniobras así como las manuales conocidas vulgarmente como ejercicios están proscritas; ellas han conducido ante su fracaso a pretextar la práctica de la postectomía. Después de varias observaciones recomienda que el procedimiento se practique después de los tres meses, porque antes las adhesiones entre el glande y la mucosa del manguito prepucial "están tiernas" y después de ser desprendidas exudan un líquido serosanguinoliento que propicia la formación de nuevas y firmes adherencias. La técnica de la SINEQUIOTOMÍA no extirpa, es fácil, inocua, rápida (30-60 segundos), bajo costo y casi indolora. Besos, cariños, arrullos, susurros, amorosa fijación, un caramelo y el spray o ungüento anestésico serán los mejores coadyuvantes anestésicos. Después, arremangado el prepucio, sobre las porciones despulidas se frotará vigorosa y bastamente la pomada anestésica, o anti-inflamatoria y/o desinfectante, misma maniobra que observarán los familiares y la cual se repetirá 2 o 3 veces al día, y por 5 o 7 días. Algunas veces se recurrirá a un analgésico oral o rectal. El arremangar el prepucio del lactante hasta visualizar el surco durante el baño y ya en el escolar enseñársele a arremangarlo antes de la micción será un hábito que persistirá toda la vida.

Por intermedio de la SINEQUIOTOMÍA se ha logrado el que decenas de miles de niños principalmente mexicanos y latinoamericanos no fuesen circuncisos y aprendieran a procurarse con el agua y el jabón su higiene genital temprana (HGT) antes no lograda en la infancia incircuncisa. Con este aprendizaje de aseo y pulcritud llegaran a la etapa sexo-amorosa con el mejor bagaje que les evite las innumerables infecciones venéreas que les acechan. Diserta constantemente en el sentido de dar a conocer que la SINEQUIOTOMÍA actúa como las inmunizaciones, al erradicar los padecimientos loco-regionales y que antes eran atribuidos a su presencia. Asienta el que estas enfermedades se presentan por falta de higiene; ameritan agua y jabón pero no la extirpación.

El Prof. Straffon es citado con mofa en ciertos medios nacionales e internacionales como el Apóstol del prepucio, más a pesar de ello continúa entre otros objetivos inculcando el que la palabra prepucio (no foreskin) debe de ser mencionada con la naturalidad con la que se mencionan otras partes del cuerpo humano. El Prof. Straffon fundó en 1984 la Asociación Nacional de Protección al Recién Nacido (ANPREN) con el propósito de proteger al neonato en lo físico, en lo anímico, en lo biológico, en lo jurídico y en lo político-social. La American Academy of Pediatrics, la Canadian Academy of Pediatrics, la Academia Mexicana de Pediatría y otras más no aconsejan y proscriben la circuncisión del neonato y al unísono parecen decir para la Higiene Genital Temprana: SINEQUIOTOMÍA SI; CIRCUNCISIÓN NO.